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Amílcar Jiménez / El Parlamentario que queremos

La Constitución Nacional vigente es clara y bien reducida en sus exigencias para que una persona pueda ser candidato y elegido como diputado a la Asamblea Nacional, el artículo 188 de la Carta Magna establece que: “Las condiciones para ser elegido o elegida diputado o diputada a la Asamblea Nacional son: 1. Ser venezolano o venezolana por nacimiento o por naturalización con quince años de residencia en territorio venezolano. 2. Ser mayor de veintiún años de edad. 3. Haber residido cuatro años consecutivos en la entidad correspondiente antes de la fecha de la elección.”, ahora, esto es suficiente como para que una comunidad deposite su confianza en una persona que ha de ser su representante en el máximo escenario de debate y control de las políticas de estado?. O bastará que sea una destacada figura de un determinado partido político, o sector empresarial, o cultural, o productor, o de cualquier otra índole?. O será que para ser diputado a la AN habrá que ser una especie de foca que aplauda irracionalmente todo lo que venga de una cúpula gobernante sin considerar las consecuencias que para todo un país pudieran tener sus comportamientos aberrantes?

El artículo 201 de la citada Constitución señala que “Los diputados o diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos a mandatos ni instrucciones, sino sólo a su conciencia. Su voto en la Asamblea Nacional es personal.” (subrayado nuestro), lo que pasa es que para una persona ser consecuente con la conciencia, se requiere de una formación integral, convicciones y una ética tan fuerte como la roca y firme como los Morros de San Juan, que no se mueva al va y ven de las circunstancias y las conveniencias personales, que no se preste a vagabunderías o a saltos de talanqueras, se requiere que el representante del pueblo sea auténtico y consecuente con sus electores, se requiere que su interés principal esté enmarcado en los intereses del país nacional y del estado que le eligió, o sea, para ser diputado no solo basta con cumplir con los requisitos que la norma constitucional exige, se requiere de alguien con decoro, conocedor de la realidad nacional y dispuesto incluso a grandes sacrificios en aras del buen vivir de una nación, un diputado a la AN debe ser alguien que más allá de lo político, se haya preparado para serlo, con sensibilidad ante el dolor humano, el hambre, la desnutrición, la falta de educación, el abandono del sistema de salud, el deterioro sostenido y continuado del país, se requiere de alguien que sea capaz de confrontar a su propia organización política, empresarial o de cualquier tipo que le haya apoyado en beneficio de las mayorías y como contralor de una nación, sea inflexible ante la corrupción y los malos manejos.

Un diputado a la AN debe honrar el artículo 197, donde se afirma que “Los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional están obligados y obligadas a cumplir sus labores a dedicación exclusiva, en beneficio de los intereses del pueblo y a mantener una vinculación permanente con sus electores, y electoras atendiendo sus opiniones y sugerencias y manteniéndolos informados o informadas acerca de su gestión y la de la Asamblea. (subrayado nuestro) Deben dar cuenta anualmente de su gestión a los electores y electoras de la circunscripción por la cual fueron elegidos y elegidas y estarán sometidos al referendo revocatorio del mandato en los términos previstos en esta Constitución y en la ley sobre la materia.” Es común que los diputados una vez elegidos ni portan por el territorio que les dio la curul, el Guárico tiene el penoso record de abandono total de sus diputados, habiendo uno que incluso llegó a estas tierra tan sólo el día cuando fue proclamado como tal, porque ni siquiera hizo campaña. Por ello el ciudadano común debe ser exigente a la hora de sufragar por sus representantes, no basta que sea el candidato del partido o de la MUD o de lo que sea, conózcalo, averigüe quien es, no sea que pase como aquellos dos que llegaron a la AN gracias al voto del sector opositor y al poco tiempo gracias a algunos acuerdos brincaron al otro bando prestándose a las más bajas prácticas para desmantelar el país y llevarlo al despeñadero en que se encuentra.

Necesario entonces es que un diputado sea alguien conocido por su honradez, disposición al trabajo, consecuente con su conciencia, sensible ante el dolor humano, justo, incorruptible, preparado para las luchas que ha de enfrentar en el parlamento y en la calle, presto a responder ante el pueblo que le eligió, cercano a éste, consustanciado con sus problemas y dispuesto a grandes sacrificios en razón del beneficio colectivo sobre los intereses personales. Tanto el gobierno, como la oposición han anunciado que harán elecciones para elegir sus candidatos a la AN (si se llega a ese momento, ojalá que si), en ese caso, no se deje llevar por cancioncitas, ni caras bonitas, escudriñe en los candidatos, conózcalos, y luego de ello haga su elección

amilcarwjd@hotmail.com

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