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Ya el trueque es una moneda corriente en Venezuela

Trueque-1-1100x618Trina tienes 67 años, es jubilada del Ministerio de Educación y hasta hace dos años no sabía navegar bien por Internet. Su hija, como regalo de Navidad, le regaló una laptop para que se mantuviera en contacto con los nietos que viven en Estados Unidos.

Mamá, puedes contactarlos por Facebook.
— ¿Y cómo funciona eso?— preguntó Trina

Desde entonces, con los consejos que le dan los nietos, aprende sobre las redes sociales y ahora forman parte de su contacto con el mundo. Pero lo más importante: le permiten conseguir los productos de primera necesidad que no hay en los mercados.

Impresiona su destreza a la hora de gestionar sus distintas cuentas virtuales, o “avatares” como ella les dice; mientras que yo a duras penas logro que mi abuelita use bien el celular. Pero Trina -con sus más de seis décadas encima- sortea la peor crisis económica que ha tenido Venezuela con un teclado y un mouse.

Está suscrita a más de seis grupos de trueque en Facebook, sigue una docena de cuentas por Twitter que hacen lo mismo y con el Instagram reparte likes y simpatía para conseguir leche en polvo, harina P.A.N, ropa y calzado de segunda mano. Para ella todo esto es una técnica de supervivencia.

“Nunca imaginé que a esta edad tendría que convertirme en cazadora de alimentos por Internet”, dice, y cuando le falla la conexión o la luz en la casa, todo el sistema sufre un colapso y se preocupa. Se preocupa mucho. Para ella, el cable de banda ancha es su salvavidas en un mar de obstáculos.

Aumentan los grupos

Cuando escribes trueque en el buscador de Facebook, encuentras al menos 100 grupos dedicados a la actividad en todo el país. Hay para escoger. Desde los que se radican en Caracas, hasta los que especifican cuáles productos quieren: leche, pañales y pastillas anticonceptivas son los más buscados.

Al leer sus políticas de uso, el primer mandamiento está en la lucha contra los bachaqueros. “Somos un grupo para el trueque de alimentos y medicinas. Aquí no estamos para vender a sobreprecio sino para ayudarnos” advierte uno de los administradores de estas sociedades 2.0 que ofrecen dos kilos de arroz por una mayonesa, o una caja de condones por salsa de tomate.

Miguel Pereira-Mesa es uno de los que administra el grupo “Trueque antibachaqueros Caracas”, y se sorprende del crecimiento que han tenido. Con un año y medio de operaciones, van por los 13 mil seguidores. “Fue como si de la noche a la mañana la gente se vino en manadas al grupo. Actualmente tenemos entre 40 y 50 solicitudes de personas que quieren unirse al día”.

Aquí, como en la mayoría de estos espacios, no se permite la venta y quien pretenda hacerlo en reiteradas oportunidades es expulsado. Para Miguel, lo que más se busca son pañales, fórmulas para bebés y pastillas anticonceptivas. “Lo importante es mantener el respeto y entender que todos estamos en el mismo bote. Tenemos que ayudarnos”.

En el grupo “Trueque Caracas” las reglas están expuestas desde el principio. Son quince: no se bachaquea nada, solo se hace trueque con opción a venta. Nada de Spam o eres expulsado. Debes decir claramente lo que buscas, y lo que ofreces. Coloca fotos del producto para ver en qué condiciones está. Cuando concretes el cambio sé precavido con tus datos. No lo pongas en público y si puedes pide referencia de la persona con la que negocias. Nada de irrespeto y cumple con tu palabra.

En estos grupos no hay debates políticos ni religiosos. La gente está pendiente de la comida y los medicamentos. Así, dicen los administradores que se evitan problemas con las autoridades y todos son felices. Bueno, dentro de lo que cabe en una economía con la inflación más alta del mundo.

Poco a poco estos grupos de trueque han ido modificando sus transacciones para tener la misma horizontalidad que un negocio formal.

Además de las reglas que se plantean desde el principio, también hay redes entre los usuarios para avisar en cuál mercado están vendiendo productos regulados y si hay mucha cola.

Para eso crean grupos por WhatsApp, y hasta cuadran conversaciones por Skype para coordinar qué se venderá y qué precio de trueque pueden colocar.

– ¿Deseo cumplido? –

En junio de 2006, durante un Aló Presidente, el presidente Hugo Chávez indicó que su deseo era que la economía venezolana fuera de trueque. Luego, el 16 de marzo de 2007, en el mismo espacio, insistió en la creación de una moneda comunitaria y que el trueque fuera transacción común en el país. Habló de crear el zambo. Un billete que operaría en ciertas comunidades para adquirir diversos productos –en especial los agrícolas- y circularía en paralelo con el bolívar.

Cuando los especialistas en economía escucharon esto, ¡pegaron un grito al cielo! Comentaron que el trueque es el equivalente a regresar a la economía colonial, donde a la mayoría de los jornaleros se les pagaba con una moneda que solo podían cambiar por productos ofrecidos en las haciendas donde trabajaban porque no había medios eficientes de intercambio.

Ronald Balza, profesor de economía en la Universidad Católica Andrés Bello, dice que la popularidad del trueque aumenta en nuestro país más por la escasez que por la caída del bolívar. Además, comenta que se debe tener cuidado con este tipo de transacciones porque ofrecen muy poca protección al consumidor.

“Por ejemplo: una persona necesita unas pastillas que está buscando desde hace tiempo. Quien las tiene quiere un par de zapatos. No quiere más nada. Si el interesado no tiene este ‘precio’, el negocio se vuelve engorroso y largo.

Lo que significa que puede perder la oportunidad de comprar al momento y debe continuar con su búsqueda”.

Balza recuerda que en Argentina se crearon bonos de trueque durante la crisis económica. Una iniciativa privada un poco más organizada que el fenómeno que vivimos en Venezuela, pero que perseguía el mismo objetivo: cambiar un producto por otro, obviando las leyes de oferta y demanda de una economía formal.

Al final lo que se logró es que la inflación aumentara considerablemente. “Un gran problema del trueque es cómo fijar el precio. Si usted solo tiene harina o arroz, pero quiere medicinas. ¿Sus bienes podrán conseguir eso? Es la incertidumbre de lo informal.

Sin mencionar que corres el riesgo de que te vendan un producto en mal estado o de dudosa calidad”.

Todas estas cosas se las comento a Trina. Y si bien ella me escucha con atención, lanza una respuesta que deja poco espacio a dudas: “¿Y cómo hago? ¿Exponerme a los bachaqueros? Me ha tocado pagar mi cuota de colas para conseguir productos. Así sea algo que ya tenga, lo compro porque es la moneda que me permite truequear por otras cosas”.

Me quedo con ese concepto de moneda que aplica ella, y pienso cuánto me darían por los dos detergentes en polvo que tengo en la casa.

Ante toda esta situación, Luis Revilla, un joven venezolano radicado en Argentina diseñó una app para facilitar el trueque en nuestro país. Cuando le pregunto acerca de la iniciativa, no suelta prenda sobre cómo funcionaráy por cuál plataforma se descargará: Google Play, Apple Store o ambas. Pero me confirma que “eso viene pronto”.

Tal parece que las redes sociales, al menos en Venezuela, evolucionaron de unos curiosos selfies y vídeos de gatos tocando el piano a una especie de radiografía de nuestra economía.  Y como vemos, el trueque goza de excelente salud.

Fuente

http://elestimulo.com/

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