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Consecuencia de la inestabilidad social

¿Hospital o albergue?
Consecuencia de la inestabilidad social

images2Caracas.- Tras ocho años instalados dentro de los espacios del hospital Los Magallanes de Catia, fueron desalojados 30 grupos familiares que habían incluso construido una estructura de dos metros, donde los efectivos de la Guardia Nacional que sacaron a los tomistas del espacio encontraron armamentos de diversos tipos y municiones.

Relata José Quintero, dirigente de la organización Procatia, que si bien ellos no están de acuerdo con que hallan sacado a la fuerza a los ocupantes de la mencionada estructura, reconocen que el general Antonio Benavides, cabeza de la comisión de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que tenía la misión de desocupar los espacios del hospital que habían sido ilegalmente tomados, fue agredido por los tomistas, así como los efectivos que lo acompañaban.

Quintero cuenta que esto último se lo refirieron el personal médico del centro asistencial así como un guardia nacional, quienes prefirieron el anonimato por temor a represalias.

Por otro lado, dice Quintero, ellos como grupo comunitario habían denunciado al Ejecutivo Nacional en varias ocasiones sobre la inseguridad que se vivía en las instalaciones, lo que habían sabido por quejas del personal del hospital y de los pacientes, pero nadie los tomaba en cuenta. Hasta que hace un mes el hospital paralizó sus funciones por falta de insumos y el ministro de Salud, Henri Ventura, visitó al nosocomio para conversar con los médicos, y advirtió que no solo la falta de insumos comprometía la operatividad del mismo, sino que la inseguridad reinaba en los pisos del inmueble, hasta el punto de que la Dirección hospitalaria y los médicos y enfermeras a diario eran víctima de la delincuencia que se vivía. Y por supuesto, vio con sus propios ojos la invasión que tenía dentro de sus instalaciones el hospital catiense.

De allí surgió la decisión de que debían desalojar la invasión, agrega. Con la excusa de que allí viven niños, “esto se ha convertido en un refugio de hampones”, le dijeron a Quintero.

El desalojo se ejecutó los días martes 16 y miércoles 17, cuando aparte de sacar a los ocupantes tumbaron y demolieron la construcción que habían levantado. Al final, las personas desalojadas, “quienes se creían dueños del espacio y la estructura”, cerraron la calle en señal de protesta y la Guardia Nacional Bolivariana tomó las instalaciones del hospital (y se mantienen tomadas), a fin de garantizar la seguridad del mismo y de las calles adyacentes.

Otro punto que comentó José Quintero es el de la cancha deportiva que se construyó dentro de los espacios del nosocomio. Y es que aparte del ruido que generan quienes la ocupan, “esta estructura sirve también de guarida a los hampones, pues con la excusa de hacer deporte, estos ingresan a dicha cancha, y se constituyen en otro elemento que provoca inseguridad”.  

Insistió Quintero en que el centro asistencial necesita de vigilancia permanente de cuerpos de seguridad, ya que su resguardo está a cargo solo de unos milicianos que no cumplen debidamente con la protección de una institución como la del hospital José Gregorio Hernández.

Fuente

El Universal

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