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Hay que apretarse el cinturón, pero que
empiecen el Presidente y los ministros

Habla un revolucionario:
Hay que apretarse el cinturón, pero que
empiecen el Presidente y los ministros

julio esccalona

Fue uno de los fundadores de la Liga Socialista y hasta 2014 se desempeñó como embajador alterno de Venezuela en la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde fue sustituido por María Gabriela Chávez.

Julio Escalona, economista egresado de la Universidad Central de Venezuela y exdirector de la Escuela de Economía de esta casa de estudios, cree que lo fundamental en esta época de crisis y desabastecimiento que vive el país es “hablar con la verdad” al pueblo.

“La verdad es la mejor política”, reafirma a Contrapunto consultado sobre la efectividad de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), la respuesta gubernamental a la aguda escasez que vive el país.

-¿El Gobierno no ha dicho la verdad?

– El Gobierno no ha dicho toda la verdad.

-¿Qué hay que decir?

-Que hay escasez, que es verdad, que lo que tenemos no alcanza para todo el mundo. Entonces hay que apretarse el cinturón, pero que se lo apriete todo el mundo, desde el Presidente y los ministros para abajo. No puede haber una gente que come completo y no hace cola, y otros que hacemos cola y no comemos completo.

Escalona, quien participó este martes en el Simposio Economía Venezolana del Siglo XXI: Realidad Actual y Retos, en la UCV, afirmó que hace colas para adquirir alimentos y que es testigo del crecimiento del descontento en ellas.

“Hay que decir la verdad, y la verdad es que no alcanza. El abastecimiento que hay no alcanza. Vamos a pasar un tiempo con dificultades, y eso hay que decirlo y explicarlo. Hay que hacer pedagogía con eso, y yo creo que la gente lo puede entender”, puntualizó.

Agrega que a partir de la verdad puedes implementar cualquier cosa, como las bolsas que entregan los CLAP, “porque la gente sabe entonces que en la bolsa no le va a llegar todo, sino una parte, y que no es una dádiva (…) Siempre hay que dar algo por aquello que se recibe del Estado, porque el Estado no existe para regalar cosas sino para solucionar problemas, y la gente es parte del problema y tiene que ser parte de la solución”.

Aunque cree que existe una guerra económica contra el gobierno de Nicolás Maduro, liderada por el mismo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, también admite que ha habido errores gubernamentales, “y la gente sabe cuáles son”.

“Por ejemplo, ha habido corrupción, y hay que erradicarla, porque eso se expresa en lo de las bolsas, porque ya se sabe que hay gente que recibe 100 bolsas, y bachaquea 20”, comenta.

Reconoce que hoy somos más dependientes de las importaciones, y atribuye al modelo petrolero el desgaste de la producción para favorecer las compras externas. Cree que el gobierno de Hugo Chávez intentó revertir esto con el impulso a proyectos agrícolas, pero no fue efectivo porque las personas no estaban preparadas para ello. “Pasó que muchas vacas que se trajeron para la producción se las comieron”, cuenta.

“No es lo mismo injertar una planta que injertar un proceso social. Los procesos sociales no se pueden injertar. Tienes que crear los procesos. ¿Tú quieres que la gente produzca? Ese es un proceso, una cultura de la producción”, explica.

Señala, sin embargo, que no hay otra opción que corregir los errores sobre la marcha. No es partidario del desmontaje de controles de precios ni de cambio, y menos en medio de la guerra económica.

Polar especula

Liberar los precios de productos regulados no hará que aparezcan, dice convencido. “Los empresarios no se están guiando simplemente por el mercado venezolano. Polar especula aquí pero coloca los productos por los caminos verdes en Ecuador, Colombia, Brasil, el Caribe, y logra un precio mejor que el de aquí regulado, e igual especula aquí. Ese es el negocio de las empresas ahorita”, asegura.

Asegura que mientras 92% de las divisas de la economía se otorgan a la tasa preferencial de 10 bolívares por dólar, los precios finales se fijan en función del paralelo. “Eso no tiene ninguna racionalidad”, afirmó.

Por eso, es partidario de organizar el mercado interno y lograr que los controles sean eficientes. “Hay que buscar un acuerdo para establecer eso que se llama Precio Justo, y que se aplique la ley. Hay que negociar con el sector privado, pero lo que no puede ser es que los empresarios quieran que el Gobierno asuma el costo político de anunciar la liberación de precios”, recomienda.

Liberar el tipo de cambio no es una opción para él, y menos en la coyuntura de la guerra económica. “En un estado de guerra, liberar el tipo de cambio significa abrir las puertas a que se lleven todas las divisas”, sentenció.

Marchar menos, hacer más

Escalona ama el debate. En su participación en el simposio, instó a profundizar la discusión de los temas económicos que hoy afectan al país, lanzo críticas al sistema de medios públicos por no favorecer esos espacios de reflexión y cuando a pocos metros, en Plaza Venezuela, había salido justamente una marcha de educadores en apoyo a la Revolución, dijo que “hay que marchar menos y hacer más”.

Además, comentó que la corrupción es también un mecanismo para apropiarse de la renta petrolera. Instó a sustituir la asignación de divisas por el otorgamiento de créditos, para que los privados rindan cuentas de lo que reciban.

contrapunto.com

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