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La serie comenzó a disipar dudas en el capítulo 80

Dragon Ball Super:
La serie comenzó a disipar dudas en el capítulo 80

La teoría de un “Goku con tintes de villano” queda desplazada ante la revelación del plan de los Zen-Oh para destruir 8 universos. ¡La pelea de Gohan es épica!

OK, ya podemos poner en descanso la teoría de conspiración otaku que apunta a que Son Goku ha sido un villano “durmiente” todo este tiempo (¿Capitán Hydra, les suena?). Porque el episodio 80 de Dragon Ball Super de esta semana explicó cosas muy interesantes en relación a los caprichosos Rey de Todo (se lee raro, pero es la expresión correcta si siguen la serie).

Esta semana llegamos al número 80 en la serie anime Super, un fin de semana especial porque se acaba de confirmar hace días el doblaje al español latinoamericano con la dirección de Lalo Garza (La batalla de los dioses) y el regreso de gran parte del elenco original (algunos siguen en negociaciones).

Pero entremos en el tema: el episodio 80 cumplió con mostrarnos la segunda batalla de combates públicos, previos al verdadero torneo de los 8 universos. ¿8 y no 12? Sí: ocho.

Tras una pelea no tan emocionante como la de Majin Buu y Basil pero sí ingeniosa y energetizante para quienes amamos al Gohan pre-nerd y futuro oscuro de Trunks, una interesante e inesperada explicación del Gran Sacerdote nos hace entender que los “niños-dios” planeaban destruir 8 universos “débiles” de todos modos –independientemente de la impertinencia de Kakaroto– porque… pues simplemente “porque hay demasiados”.

Resulta que los universos 7 y 9 no fueron elegidos al azar, sino porque son los 2 más bajos en el rango de fuerza determinado por los reyes chiquitos, lo que hace que ambos grupos representantes se preocupen mucho… mucho.

Y pues, lo de siempre: resulta que hay seres más poderosos en el universo Dragon Ball. Kamisama, Kaiosama, Kaioshin, Hakaishin, ángeles, Daishinkan y Zen-Oh. Y para gran pesar (y golpe al orgullo) de Bills, teóricamente Wiss, Vados ni sus otros “hermanos” serían destruídos, a diferencia de los Kaioshin y Hakaishin de los universos penalizados… ¡vaya dios caprichoso!

La animación se mantiene estable y hasta nos sorprendieron agradablemente mejores trazos en las expresiones de pelea de Gohan y el lobo-hiena Lavender. Ese guiño a la ceguera de Shiryū de Dragón (Saint Seiya) nos encantó, y cómo Gohan se las ingenió para resolver el encuentro con un honorable empate usando sus sentidos de pelea recién revividos (sin detección de ki y otras virtudes no aprendidas por su pereza guerrera los últimos años).

La paleta de colores y bordes se siente menos “apastelada” que en los episodios previos y todo indica que eso se pulirá más rumbo al verdadero y ahora identificado Chikara no Taikai (Torneo de Fuerza).

Lo cierto es que Dragon Ball Super no está resultando tan predecible como muchos alegaban. Todavía falta ver si la teoría de la maldad/egoísmo internos de Goku es real y se desarrolla, o este polémico torneo se convierte en una importante lección de unidad entre nobles guerreros para salvar millones y millones de vidas inocentes. ¿Tendrá el Rey de Todo un papá que le de sus nalgadas y lo haga entrar en razón? Vamos, a estas alturas, nos rehusamos a creer que este ser sea la máxima autoridad multiversal en Dragon Ball.

Fuente

Cine Premiere/México

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