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Manuel Rosales: “Lo inteligente es estar en la MUD”

“A donde llega pide que le abran la ventana y busca estar al aire libre. Tiene mucha energía”, comentó su asistente. Manuel Rosales fue liberado el 31 de diciembre de 2016, tras un año y dos meses de prisión y otros seis en el exilio.  Perdió 10 kilos. “Qué belleza El Ávila”, comentó varias veces durante la entrevista este zuliano, exalcalde de Maracaibo, exgobernador del Zulia y excandidato presidencial que en 2006 fue el primer contrincante del presidente fallecido Hugo Chávez cuando el teniente coronel estaba en el apogeo de su popularidad y con la chequera bien llena de petrodólares.

El fundador del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) asegura que tuvo que irse del país porque no quería “caer preso”. Cree en el diálogo porque le preocupa una salida violenta “con muertos”, pero eso sí en “un diálogo que produzca resultados”.

-¿Cómo se siente estar nuevamente en libertad?

“Estoy adaptándome. Reencontrándome con la gente, la familia, hasta con el medio ambiente. Uno se aleja de todo. Uno extraña y se sorprende con cosas que hasta ha olvidado”.

-¿Cómo qué?

“Algún elemento artístico de la ciudad o un elemento natural”.

Estamos ante un Gobierno evidentemente centralista ¿Siente que eso ha logrado apagar el famoso regionalismo zuliano?

“Hay una gran frustración en el Zulia y en todos los estados del país y municipios porque este Gobierno, además de que representa un modelo obsoleto y atrasado, es un modelo autoritario y centralista. Su expresión hacia las regiones es extremadamente concentrador de todo. El Zulia produce petróleo y carbón, hay desarrollo petroquímico, tiene un emporio de actividad comercial y riqueza agropecuaria y los dividendos, las ganancias y el resultado de esa gran producción, se las traga el centralismo. Antes había una figura que era la de la Ley de Asignaciones Económicas Especiales del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (Fides) y una parte iba a la región, pero todo eso lo borraron. No se han traído el puente sobre el lago porque no les cabe en el bolsillo”.

-En el supuesto de lograr restablecer en el futuro el estado de derecho en el país, ¿cuál sería la relación más justa entre Zulia y el resto de la nación? “Como a todos los estados del país, tienen que darle una fracción importante de los impuestos que nos cobran. Como centro petrolero, tienen que restablecerse los derechos que antes teníamos. Históricamente Zulia ha sido muy maltratado”. –¿Con el paso del tiempo y las circunstancias políticas que ha atravesado, descubrió en su esposa, la alcaldesa de Maracaibo Evelyn Rosales, algo que usted desconocía de ella?

“Los seres humanos todos los días descubrimos algo y nos sorprendemos con algo. Cuando se trata del tema familiar ocurre lo mismo. Mi salida del país, a propósito de la persecución de la que fui víctima, la motivó a ella a incorporarse en la política y yo nunca se lo cuestioné. Fue una decisión muy personal de ella.” –¿Por qué se fue?

“Quien elaboró toda la confabulación en mi contra fue el exmagistrado del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) Eladio Aponte Aponte. Él, cuando sale huyendo del país porque luego peleó con el Gobierno, reconoció en Estados Unidos que entre las marramucias que hizo estaba esa confabulación que tejió en mi contra. Lo declara también en Costa Rica. Yo tengo los documentos. También el entonces diputado del Partido Patria para Todos (PPT), José Luis Pirela, introdujo un recurso ante la Fiscalía y solicitó la nulidad de mi juicio porque reconoció que las pruebas que le entregaron eran falsas. Entonces, eso se desplomó. No tengo acusador, no hay pruebas, no hay testigo. No tenía que haber estado preso ni un día. Mucho menos haber pasado seis años en el exilio. Mi caso está suficientemente claro y debatido. De más nada me podían acusar, porque no estaba en el país”.

-Mucha gente dice que usted negoció con el Gobierno antes de regresar al país. Luego de un año y algunos días preso, fue liberado pero quedan otros políticos tras las rejas como Antonio Ledezma, Daniel Ceballos y Leopoldo López, por nombrar a los más mediáticos. ¿Por qué cree que lo liberaron antes a usted?

“¿Qué pudiera negociar yo? ¿Seis años y unos meses en el exilio? ¿Más de un año en los sótanos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) preso? ¿Quién me va a resarcir ese daño a mí? No hay manera de negociar ese daño físico, espiritual y familiar que se me hizo”.

-¿Por qué cree que lo metieron preso?

“Eso fue una confabulación política. A mí no me perdonaron que el Zulia era el estado rebelde donde nunca podía ganar el oficialismo y fuimos el centro de la oposición cuando aquí había esos amores encrespados de la gente con el encantador nuevo que había llegado, Hugo Chávez. Yo expliqué en 2006 todo lo que iba a pasar. Yo salí dentro de un grupo de presos el pasado 31 de diciembre. Fui uno más, y aunque soy quizá más emblemático.”

-¿Pero por qué cree que no han liberado a López?

“Es un tema más complejo. Es un enfrentamiento visceral entre el Gobierno y algunos factores. Yo abogo y lucho para que todos los presos políticos sean liberados. He visto a estudiantes presos que andan como sonámbulos en el Helicoide. Yo los vi. Para mí todos los presos son importantes, no hay de primera y de segunda. Lucharé por ellos”.

-¿De modo que su liberación tuvo que ver con el diálogo? “Por supuesto que la liberación de los presos ha tenido que ver con el diálogo. En mi caso y en el de otros, influyeron muchos presidentes activos, ex presidentes, la Unión Europea, el G-7, el Vaticano y gobiernos de otros países. Pero cada quien tiene un estilo. Yo soy muy reservado”.

-¿Cómo así?

“A mí no me gusta andar haciendo mucho ruido. Nunca lo hice con mi caso.  Pero la presión de todos esos gobiernos ha influido. Y ojalá se mantenga la posibilidad de un diálogo, de negociaciones mínimas. Que se cree la Comisión de la Verdad para que no quede ningún preso político”.

-¿Qué fue lo más duro que vio dentro de la cárcel?

Alguna imagen que recuerde, como los sueños que son recurrentes. “Cuando uno está preso es como comenzar a morir. La soledad uno no la ve, pero la siente, que es peor. Es como una sombra que te atrapa, sobre todo en las tardes y en las noches. Es terrible”.

-¿Pasó hambre?

“Algunas veces porque estar preso significa tantas cosas malas que a veces hasta el hambre se te quita”.

-¿Qué postura tiene ante las nuevas propuestas hechas por la Unasur y el Vaticano para reactivar el diálogo?

“Tenemos dos caminos. O negocias y buscas acuerdos mínimos, o juegas al camino de la violencia, de los muertos, de los heridos, de los presos y de los exiliados. Yo tomo la ruta cívica y democrática que es buscar negociaciones y acuerdos mínimos. Al final de cualquier proceso hay que negociar”.

-¿Acaso no cedió mucho la Unidad en la mesa de negociación?

 “Como yo no participé en las negociaciones, no tengo por qué descalificar. Pero sí creo que es importante rectificar y buscar el camino del acuerdo”.

-Usted no estuvo, pero su partido sí participó. ¿No era su voz la que estuvo presente a través de sus representantes de UNT como Timoteo Zambrano? “Algunas veces sí, pero no todo el tiempo, porque estaba preso. Sobre las nuevas propuestas hay que hacer algunas correcciones, pero el diálogo y la negociación son el camino. El garante es el Vaticano y no puedo dudar del papa (Francisco). Siempre le pregunto a los que prefieren la vía de la violencia ¿Quién va a poner los muertos? ¿Quién se acuerda del último joven muerto en los hechos violentos (de 2014)? Nadie”.

-¿Estamos ante una dictadura? Y de ser así, ¿se puede negociar con una dictadura?

“Es un problema de sentarse con reglas claras y buscar el proceso de elecciones”. -¿Luego de todo este tiempo, las riendas de UNT están en sus manos?

“El partido tiene una dirección colectiva muy grande. Las decisiones se toman en conjunto”.

¿Se siente como parte de la MUD? ¿Qué lo separa y que lo acerca a la Unidad?

“Lo inteligente es estar en la MUD. Salirse es un grave error. Hay diversidad de pensamiento, pero nos entendemos y soportamos”.

-Si usted hubiese estado en la Mesa de la Unidad y no preso, ¿qué hubiese hecho distinto en 2016?

“Me hubiese quedado sentado en la mesa de diálogo. Hubiese tratado de obligar a la otra parte a participar y a cumplir con los acuerdos”.

-¿Qué opina de que el presidente Nicolás Maduro le haya dicho a los demás opositores que su forma de hacer política es la forma en que se debe hacer política?

“Él le echó unos piropos a Chúo Torrealba, habló bien de Capriles, a Ramos Allup lo dibujó sarcásticamente (…) Dijo eso sobre mi manera de hacer política, porque también es una forma de crear intrigas y controversias en la oposición”.

-Y lo logra, ¿no?

“A veces lo logra”.

-¿Se va a lanzar a la gobernación?

“Adelantar candidaturas nunca es bueno. Estamos pidiendo el cronograma electoral. No tiene sentido que uno diga que es candidato a algo si no hay nada establecido. Ni siquiera están las condiciones mínimas para eso”.

-¿Está de acuerdo con un sector de la oposición que pide elecciones generales?

“Creo que tenemos que decirle al país para dónde va. Cuando hablas de elecciones generales, te quedan dos caminos. El constitucional, que establece la enmienda, pero la enmienda no la puedes hacer si no llegas a acuerdos mínimos con el Gobierno, o las presidenciales el año que viene. El otro camino, es el golpe de Estado o sacar a la fuerza al Gobierno. Yo escojo el camino cívico y democrático”.

-¿Aún tiene aspiraciones presidenciales?

“Acabado de salir de la cárcel, lo que tengo son aspiraciones de disfrutar cierto tiempo la libertad y rescatar tantas cosas que perdí”.

-¿Cómo qué? ¿Hacer ejercicio?

“Yo hacía ejercicio preso. Brincaba la cuerda y hacía flexiones en la celda, y dos veces por semana salíamos al sol y allí también hacía ejercicio”.

-¿Por qué cree que no logró ganarle a Chávez en 2006? ¿Hoy siente que podría ganarle al oficialismo? ¿Qué haría distinto?

“Era el momento en que Chávez era la estrella en Venezuela. Hay una empresa llamada Datos que hace encuestas de felicidad desde los tiempos de Rómulo Betancourt, y la máxima felicidad de los venezolanos fue en 2006.

El gobierno usó todos los resortes económicos, puso tanto circulante en la calle que se acabó la línea blanca, los carros. Se acabaron no sé cuántas cosas en el mercado.

Además, él, por las misiones y ofertas que hacía, tenía una buena valoración de su gobierno. Mi campaña duró tres meses. Y según los exit poll que mandé a hacer, sacamos 43% de los votos.

Claro, como en aquel momento no dejaron revisar nada, eso lo rebanaron y lo llevaron a un 38% de votos. Pero ellos saben que ese fue el resultado que los asombró y asustó. Sacamos un porcentaje muy alto”.

-¿Usted habló con los dos diputados de su partido que no asistieron a la sesión de diciembre donde la Asamblea Nacional iba a designar a los dos rectores del CNE? ¿Qué tiene que decir al respecto como cabeza de la organización?

“Faltaron dos de UNT, uno de Primero Justicia, uno de Acción Democrática y uno de Voluntad Popular, pero el escándalo y la explosión la hicieron contra un UNT. Personalmente se los reclamé y ellos están en un proceso de investigación y tienen que presentar las razones bien definidas de por qué no asistieron.

Era más un deber moral porque ahí no se iban a elegir los rectores, pero tenían que estar ahí. Incluso me informaron que a última hora no se sabía quiénes eran (los nombres a rectores). Ya el TSJ los había designado. Pero tenían que estar ahí”.

-¿Cuál es su relación con Wilmer Ruperti, porque se dice que el sitio donde pasó la casa por cárcel los últimos dos meses era del empresario?

“El apartamento donde estoy yo es en La Castellana. Ese del que hablan creo que es de otro sector. Las redes están siendo manejadas por laboratorios de guerra sucia, incluso manejadas por varios partidos políticos.

También hay mercenarios pagados por el Gobierno para que dividan a la oposición. De mí no solo dijeron que me había vendido, que me habían comprado, sino también que estaba enfermo.”

-¿Entonces todo eso es mentira?

“Son manipulaciones de personas que utilizan las redes y la guerra sucia”. –

¿Cómo hacer para ganase la credibilidad de las persona que le han creído a las redes?

 “La actuación de los hombres y su palabra derrumba todo. Desde hace 17 años estoy enfrentando este modelo que ha generado todo ese desastre en Venezuela”.

*Al finalizar la entrevista, Rosales comentó que la famosa frase de “si me matan y yo me muero”, fue una edición hecha en el programa La Hojilla de Mario Silva. Sobre su asistencia al partido del lunes pasado en el estadio Luis Aparicio “El Grande”, indicó que demuestra que “algo tuvo que haber hecho bien en Maracaibo” porque fue muy bien recibido. “Ir a un partido de béisbol es algo que pocos políticos pueden hacer”, concluyó.

Fuente: El Estímulo – Anna Carolina Maier

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