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Enseñanza natural

educacion-sexual-1La educación sexual es algo que debe darse fundamentalmente en el hogar, que compete en primer lugar a los padres y debe darse con la mayor naturalidad posible.

Una tarea de la que no se debe desentender, diciendo que es cosa de la madre, ni tú, de que es solo del padre.

No importa que no se sea un gran orador ni un gran experto.

Como padres corresponde abordar estos temas y dar una respuesta oportuna y clara a las interrogantes del hijo.

Lo importante es que si los padres por alguna razón están ausentes, que el adulto a cargo asuma un rol con responsabilidad y naturalidad sobre el tema, y de carecer de las herramientas no temer consultar con un especialista del tema.

Es necesario reflexionar sobre nuestras actitudes, porque de forma consciente o no, verbal o no verbal, las transmitimos.

Si como padres reprobamos el hecho de que nuestros hijos presenten comportamientos fisiológicos normales, somos propensos a transmitir nuestros sentimientos negativos a los pequeños; si en cambio reaccionamos con tranquilidad les transferiremos un mensaje de aceptación y normalidad relativas a la sexualidad. 

Los padres somos los modelos de roles de nuestros hijos, quienes aprenden respeto, confianza y compromiso emocional con la familia.

Los padres podemos y debemos ser la fuente más influyente en las vidas de nuestros hijos con respecto a cómo se comportan sexual y socialmente.

 Lamentablemente, muy a menudo los medios de comunicación y los compañeros son las fuentes de influencia.

 Piense en todos los diferentes mensajes sexuales a los que están expuestos los niños diariamente, imágenes de personas casi desnudas en las revistas, imágenes sexuales en Internet o en una película, charlas sexuales entre amigos y compañeros, observar cómo los compañeros y adultos expresan su sexualidad, el cartel sexy en un edificio.

 Los mensajes sexuales están en todos lados y nuestros hijos están expuestos a ellos diariamente.

Los niños muestran curiosidad desde pequeños por las cosas relacionadas con el origen de la vida, y hacen preguntas en ese sentido.

Son los mayores quienes proyectan lo turbio de su propia sexualidad en la pregunta del niño, en la que normalmente no hay sino curiosidad sencilla, sorpresa; como mucho, una ligera picardía.

Sí  los mayores no obran con naturalidad, el niño captura al vuelo que en su pregunta hay algo raro, que no le responden del mismo modo que otras veces, e incluso que a veces no se le contesta,

Entonces la curiosidad aumenta, y como sabe que en sus padres no va a encontrar respuesta adecuada va en búsqueda de la misma en otro sitio.

 Y le llega el descubrimiento a través de otras personas que, casi siempre, lo hacen de forma maliciosa, ruda, distorsionada muchas veces, causándole una impresión que será difícil borrar y que, en muchos casos, puede influir negativamente en su vida afectiva y moral.

Es muy recomendable saberse poner a su nivel, responder a todas sus preguntas, ofrecerle respuesta, si no se tiene en ese momento buscándola y facilitarle que hable con confianza.

A estas edades los niños se muestran receptivos ante estos temas, se abren las puertas de la confianza y las comunicaciones que debe mantenerse por siempre.

Una conversación orientadora es la mejor entre padres e hijos, la táctica del silencio más bien aleja.

Entrar en el tema debe hacerse respetando la edad del hijo y con naturalidad es lo mejor.

Recuerden su propia infancia para entablar una conversación ante dudas que los hijos presentan.

Se ha pasado de una época en la que quizás se daba poca o ninguna información sexual, al extremo contrario, en el que es raro encontrar un niño de diez o doce años que no haya contemplado numerosas escenas eróticas fuertes que sin duda le habrán  impresionado y abierto muchas interrogantes.

Por eso es importante llegar a tiempo y adelante a las explicaciones poco recomendables que pueda recabar en otras instancias, donde los riesgos a respuestas contaminadas puedan dañar su curiosidad.

La timidez debe afrontarse buscando la oportunidad para conversar sobre la sexualidad, apartar el misterio y brindar con naturalidad la información.

Hablarles con adecuación a su edad, a su capacidad de asimilación y al ambiente en que vive, es muy importante como orientar su curiosidad enseñándole a relacionar los hechos y a sacar consecuencias para su comportamiento.

Graduar la profundización en las explicaciones, que aunque deben ser prudentes los dejen satisfechos y con confianza de siempre poder preguntar ante dudas.

Solo las personas de mayor calidad humana, de mayor fortaleza, de mayor autodominio, es decir, los hombres y mujeres sensatas y fuertes, llevan de  verdad las riendas de su vida.

Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe, por lo tanto, como padres debemos inculcarles a nuestros hijos una visión positiva de la vida con sus matices, fortalecer su espíritu dándoles un alto concepto de la dignidad humana y de la realidad sexual.

Fuente

http://www.eluniversal.com/

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