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Historias de mi barrio: El secreto de Emma

En la comunidad de los Cedros, capital del estado Guárico, exactamente en la vía que conduce a San Sebastián de los Reyes, todos conocen a Emma.

¿Y cómo no conocer a esa mujer?.

 Ella es puro corazón. Alma y ejemplo para todos en el Barrio Los Cedros.

Emma vive en la entrada del Barrio, muy cerca de la carretera nacional y bastante cerca de la escuela AC 50 Los Cedros.

Hasta hace algún tiempo, ella vendía empanas, bollitos, maltas. Solo bastaba con detenerse frente  su casa y decir:

Señora Emma.

Y ella respondía ¡Aja!

Los niños de la escuela aun se acercan a diario hasta su casa, pues ella siempre tiene algo para vender.

Pero lo que muchos no saben es que ella tiene un secreto muy bien guardado.

Emma no se llama Emma. Bueno, si se llama. Pero ese no es su nombre.

Su verdadero nombre es otro, por lo menos, eso es lo que dice su partida de nacimiento.

Si esto es cierto, ustedes se preguntarán, como es que una persona que toda la vida le han dicho Emma, ahora resulta que ya no se llama así.

Conversar con ella es revivir la historia.

Emma nació el 28 de agosto del año 1946, pronto cumplirá 71 años. Cuando la visitamos, nos contó que en los tiempos de ella, las madres tardaban años en presentar a sus hijos y en ocasiones, nunca los presentaban o lo hacia algún padrino o familiar.

“Mi mamá me quería poner Emma, y desde pequeña me llamó así. Yo fui creciendo y solo escuchaba ese nombre”, cuenta nuestro personaje del cual estamos hablando.

Y es que la historia de Emma es la misma de su mamá, conocida por todos como Helena, pero su nombre era Carmen Hernández. El papá de Emma era Antonio María Ramírez.

Bueno, dejemos atrás a esos seres y expliquemos lo del nombre.

Un día, cuenta Emma “ya yo estaba grandecita, y mi madrina Leonides Pacheco, habitante de Los Cedros me fue a presentar, ella tomó la decisión, de ponerme otro nombre”.

Pero como antes a uno no le daban el papelito ese llamado Partida de Nacimiento, nadie se enteró que le habían puesto otro nombre.

Y así fueron  pasando los años. Emma estudió hasta 4to grado, pues antes no se estudiaba mucho, había que trabajar.

Cuando era toda una señorita, próxima a cumplir 18 años,  necesitaba un documento, ¿adivinen cuál?

Su cédula de identidad. Pero como ustedes saben, para obtener ese documento, se debe presentar la fulana partida de nacimiento.

Así comenzó su peregrinar para intentar sacar este documento. Emma varias veces fue hasta la prefectura de San Juan, que quedaba donde hoy funciona la alcaldía, a lomo e burro algunas veces y otras a pie.

Se buscaba y se buscaba, en todos los libros, del año 46, 47, 48, 49, y los de los siguientes años. Y en ninguna hoja aparecía el nombre de Emma Hernández.

Hasta que un señor muy avispado, que era bueno buscando en esos libros viejos, le dijo que había conseguido una partida de nacimiento que sospechaba,   podía ser la de ella.

Allí decía que  Leónidas Pacheco había presentado una niña que era hija de Carmen Hernández y que nació en esa zona el 28 de agosto de 1946, y llevaba por nombre:

¡Adivinen!

Ángela María Hernández.

Hoy casi 71 años después de haber nacido, la costumbre pudo más que la ley, y Emma sigue en Los Cedros regalando saludos, vendiendo y hasta cosiendo ropa en su máquina Singer.

Ella  es y será Emma, y solo se llama “ÁNGELA MARÍA“, cuando se trate de cosas importantes que requieran firmar algún documento.

De resto, todos podrán seguir parándose en su puerta y gritar con confianza.

¡Señora Emma ……….!

 Orlando Medina Bencomo

Historia recabada con apoyo de la Escuela AC 50 Los Cedros.

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