Barbacoas: Tras los pasos de Simón

0
0

El de Barbacoas es un calor que quema, un sofoco constante que ahoga y empegosta el cuerpo, son viviendas larguiruchas de tejas que alguna vez  fueron rojas y hoy están descoloridas de tanto llevar sol; este pueblo del sur del Estado Aragua es sobre todo calles angostas que a ratos son de asfalto y  a ratos de tierra, espacios que a mediodía lucen solitarios porque todos se resguardan bajos sus techos aguardando a que el inclemente seda un poco para volver a salir.

Ya a esa hora muchos de los habitantes del pueblo  han cumplido gran parte de su jornada de trabajo, la agricultura y la ganadería se practica en sus alrededores y esta requiere que se madrugue para ordeñar el ganado que en la actualidad amanece en los potreros pero que antes dormía en algunas de las casas que eran pequeñas fincas.

Las delatan los anchos portones de madera que aún se conservan y que fueron diseñados a propósito con espacio suficiente para que pasaran las vacas y detrás de ellas el hombre a caballo que las guiaba. Así lo recuerda desde su mecedora Ángel Montes quien señala  la entrada de piedras de su casa por donde salía el llanero con los animales a que pastaran, la misma puerta por donde me indica se la pasaba corriendo Simón en las tardes cuando era niño.

Esta es la primera vez que escucho hablar de Simón Díaz desde que llego a Barbacoas. Él nació en esta tierra aun cuando se encontraba bajo la jurisdicción del Estado Guárico. Ángel me cuenta que su mamá era prima de la madre de quien se convirtiera en una de las figuras musicales venezolanas más importantes de los últimos tiempos, por eso en su casa se resguardan fotografías de aquel a quien llamaban Tío, y enceres que él asegura pertenecían a su familia.

Todo se encuentra arrumado y polvoriento en una habitación que alguna vez pretendió ser parte de un museo, así como se están arrinconados los recuerdos en la memoria de Ángel que por momentos olvida nombres y situaciones.

Porque resulta que tan importante personalidad solo vivió nueve años de su existencia en este pueblo al que solo regresó alguna vez de visita. Sin embargo, su figura se traduce en orgullo para  muchos de sus habitantes y a ella se aferran para otorgarle importancia, la que consideran  merece su terruño.

Por esta razón no es raro que los niños aquí quieran ser cantantes, pensando quizás que la fama está en los genes del pueblo; no es de extrañar que quienes se dedican a la actividad turística en Barbacoas busquen la relación que existe entre el compositor y las actividades que ofrecen.

Sotero González, invita por ejemplo a sus huéspedes a cantar tonadas cuando los lleva al ordeño en su campamento. Les cuenta la historia de como a mediados del 50 Simón Díaz se dedicó a recolectar piezas de este género y a componer las propias para evitar que el canto muriera en las vaqueras con una actividad que cada vez se mecanizaba más.

Me explica que el llano termina siendo uno solo y sus costumbres son las mismas, así que, qué más da que Simón haya nacido en su pueblo y se haya criado en San Juan de los Morros, de igual forma en ambos lugares se prepara el queso en cincho, se juega bolas criollas, se come arepa de maíz pelada para el desayuno y se cantan sus canciones.

Se trata de mantener vivos los recuerdos por muy pequeños que estos sean, por eso los barbacoenses cuentan entre sus atractivos turísticos la tumba de Rafael Guillermo Urdaneta quien muriera en estos campos librando batallas de libertad por Venezuela.

Se trata, a veces sin saberlo,  de preservar costumbres como la de la señora que hace el  majarete o el hombre que teje cestas; todos estos trabajos que aún se realizan puertas adentro de los hogares, como lo hace Dolo Milano que fabrica alpargatas hace más de treinta años y aunque este ya no es un negocio tan rentable, se empeña en seguirlas cosiendo para que siempre haya un llanero que recorra los campos con ellas.

Dolo teje ya más por instinto que por lo que le permite la vista y procura en medio de su jornada involucrar a sus nietos para que su trabajo no muera con él. Dice sentirse orgulloso cada vez que alguien llega con un encargo, y es entonces cuando busca hacer un producto fuerte, resistente al ardiente suelo de Barbacoas.

Así en muchas partes se sabrá que el mejor calzado tradicional se hace en este lugar. Le pregunto a él por Simón Díaz y le cuento que busco sus historias en esta tierra. Me contesta que de él solo conoce sus canciones y alguna calle en el pueblo que cree lleva su nombre. Recuerda que alguna vez supo que vino de visita y vio la gente en algarabía alrededor de su casa, que ahora permanece cerrada, “ojalá a alguien tan importante siempre se le recuerde más allá de este lugar”.

Simón Díaz nació en Barbacoas un 8 de agosto de 1928. Fue cantante, músico, compositor, poeta, humorista, caricaturista y una de las figuras más importantes de la contemporánea Venezuela.

Los Cuentos de mi Tierra se transmiten cada domingo a las 11:00 am por Globovisión.

Erika Paz (@erikapazr)

Fotos: Raymar Velásquez (@raymarvelasquez

Tomado de El Universal

Facebook Comentarios