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Amparo Muñoz: una institución

 Chuchito Herrera, Mahuampi Rodríguez, Simón Diaz, Miguel Amparo Muñóz –al fondo, con bigote y sonriendo -, Felipe Yaker, Salvador Flores y –en extremo derecho- Eduardo Flores, en un homenaje a Simón en San Juan.

El hombre llego al mercado del brazo de su bella hija. Paso lento y seguro, vestir impecable, sobrio. Elegido y escogido.

Lo vi a distancia, como si por un momento las niágaras que me invadieron los ojos se hubieran apartado para permitirme verlo con la misma nitidez que lo veíamos hace cincuenta años allá en Parapara, cada sábado, cuando íbamos para Tiznados.

Esa presencia esa mañana de este marzo, nos reencendio los entusiasmos tras aquella inútil espera por un camión con cualquier cosa consumible, comestible, comible. Nada llegó para el estomago pero dimos un banquete a nuestro espíritu.

II

Ella fue nuestra alumna en el curso de Historia Nacional cuando estudiaba pedagogía en la Universidad del Libertador. Ella nos vio, y algo le dijo. Debió ser:” allí esta Argenis”, o algo parecido.

El hombre se irguió, se detuvo, vio hacia donde estábamos. Siguió con el mismo paso nuestro hacia él, sonreía, con sus ojos negros y grandes abiertos, bien abiertos como debían estar los nuestros, como de alegría que sobrevive en estos tiempos, para ocasiones especiales.

III

Nos abrazamos como solo se abrazan dos hombres machos y criollos. Como padre e hijo, como dos hermanos, como dos amigos hasta la muerte luego del regreso de un largo viaje del uno, esperando en estación, puerto o aeropuerto el otro.

¿Qué van a vender aquí hoy? – Preguntó ella, que Tauca se llama.

– Nada- le respondimos-, pero Dios me dio este regalo, esta caja repleta y abierta de felicidad, de verlo, de verlos, de revivir cinco décadas en cinco minutos.

IV

Nos despedimos recordando que son cuatro generaciones que nos unen en el afecto. Cuatro, desde nuestro abuelo Pedro y el General Juan de Mata Muñoz, su padre, hasta su hijo, llamado también como su padre, y nuestros hijos.

¡El General Muñoz!, zaraceño de la Revolución Legalista, casado con la socorreña Doña Juliana Rengifo, padres en ese orden, de Emperatriz, Piedad, Juan de Mata, Filiberto, Celestino, José, Paco y Amparo.

 Nacido el General Muñoz en 1870, y fallecido en 1946 aquí en San Juan. Grado treinta y tres de la Masonería, igual que Amparo su hijo, nuestro hermano, padre, amigo, casi nonagenario, único sobreviviente de esa noble y recia estirpe, comerciante, pulquérrimo funcionario público. Un hombre de vida digna.

Argenis Alí Ranuárez Angarita

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